Narra: Alexander
El humo del dron derribado aún se disipaba en el aire gélido de la costa, dejando un rastro de metal calcinado que servía como recordatorio de lo cerca que habíamos estado de la aniquilación total. Amelia estaba de pie junto a mí, su mirada gris desafiante, pero pude notar la mínima vacilación en sus hombros; la fatiga empezaba a filtrar a través de su armadura de hierro. La tregua, tal como ella la había definido, había muerto bajo el fuego, y lo que quedaba en su lugar era al