Narra: Amelia
Un año ha pasado desde que el humo del helicóptero se disipó en las Feroe. Si alguien me hubiera dicho, mientras revisaba servidores en los sótanos de Aberdeen, que terminaría mis días horneando pan en una cocina pequeña y luminosa frente a una costa que no aparece en los mapas comerciales, me habría reído con la misma frialdad que reservaba para mis adversarios.
Aquí, el único sistema que gestiono es el cambio de las estaciones.
Dejé la bandeja sobre la mesa de madera rústica y m