La oficina ya no era un refugio, era una olla a presión. Tras el beso y el descubrimiento del soborno a mi padre, cada minuto que pasaba cerca de Alexander era una tortura de deseo y resentimiento. Pero no teníamos tiempo para procesar nuestras emociones; la "Semana del Acero" había llegado a Londres, y con ella, el evento benéfico más importante del año: la Gala de la Rosa Blanca.
Rebeca Jones entró en el despacho de Alexander sin llamar, como una ráfaga de aire gélido que marchita todo a su p