Hay una clase de silencio que solo precede a las catástrofes.
Esa mañana, en la sala de juntas de Jones & Steel, el aire pesaba tanto que mis pulmones se sentían como si estuvieran llenos de plomo. Llevaba años entrenándome para ser el hombre que mi familia necesitaba: un bloque de granito impenetrable. Había aprendido a leer los mercados, a anticipar las traiciones y a dormir cuatro horas al día mientras reconstruía el imperio que mi padre, con su salud decadente, estaba dejando morir.
Pero cu