Brenda levantó lentamente la mano.
No para golpear.
No para atacar.
Si no para sentir, y, así mismo, expulsar toda la magia que quería salir de su interior, queriendo demostrar cuan valiente era ella en esa situación de enfrentamiento de poder absoluto.
La magia se movió dentro de ella como una bestia inquieta que buscaba, a como diera lugar, la puerta perfecta para salir de su guarida, como una tormenta que de pronto descubría que podía pensar. Era cálida y fría al mismo tiempo, como si estuvi