Desgraciadamente, Johnny llegó tarde.
Demasiado tarde para hacerse el héroe de esta trágica historia de amor.
Pues, cuando por fin consiguió subir a la habitación del hotel, cuando sus manos torpes lograron encajar la llave para ingresar, cuando la puerta cedió, dándole permiso de entrar, lo primero que percibió fue el silencio más perturbador de toda su vida.
Un silencio espeso. Muerto. Un silencio que no pertenecía a ningún lugar donde existiera todavía la posibilidad de regresar.
—Ángela… —s