Seis meses después del nacimiento de Marina, la luz del atardecer madrileño bañaba la terraza del nuevo Hotel G&M, el estandarte de la Fundación. El edificio, una joya de arquitectura sostenible, no solo era el orgullo de la ciudad, sino el símbolo de una familia que había aprendido que el éxito no se mide en plantas de rascacielos, sino en la solidez de sus raíces.
Gabriel estaba de pie junto a la barandilla, observando el horizonte. A su lado, Gael y Alistair correían entre las mesas del jard