A las nueve de la noche, el Grupo Hotelero Duarte celebraba la sucesión en el salón de eventos principal de su hotel. El lugar era una obra maestra, lleno de mármol, luces doradas y una orquesta que tocaba música clásica. La atmósfera estaba cargada de emoción por algunas personas y deseos por saber qué podría pasar, de otras. Era una fiesta de celebración que venía sonando desde hace meses, pero todos sabían que flotaba en el aire la amenaza de Valentina.
Alejandro se veía demasiado guapo con