Sofía regresó al Departamento de Cumplimiento envuelta en una neblina de pánico y euforia. Sus manos temblaban mientras se sentaba en su escritorio. Pasó por el baño y buscó algunos productos que tenían en el hotel de higiene personal para sacarse cualquier olor que dejara el encuentro que había tenido en el cuarto de baño. Un recordatorio importante, no debía volver a ingresar a ese lugar, porque salía oliendo a desinfectante. Alejandro realmente la quería. Ella no era un juego. Sofía no sabía