La guerra fría duró exactamente tres días. Fueron los tres días más tranquilos en el Hotel, antes de que se desatara la locura. Durante ese tiempo, Sofía se enterró en el trabajo del Departamento Legal de Cumplimiento. Se sentía a salvo y que nadie iba a poder llegar a ella. Su escritorio era un fuerte de códigos y expedientes. Había mucho por leer y analizar. La presencia constante de Héctor y la mirada atenta de Gabriel a la hora del almuerzo mantenían a raya cualquier intento de contacto de