5- La Rendición del Deseo.
Los días que siguieron a la cena fueron un infierno cuidadosamente planeado. La oficina de Gabriel, que antes había sido territorio prohibido, se convirtió en el epicentro de la vida profesional de Sarah. Estaban juntos, a puerta cerrada, durante diez horas al día, analizando proyecciones de flujo de caja, estrategias de adquisición y detalles del Resort Boutique El Nido.
La tensión y la incomodidad entre ellos era tan densa que los asistentes que se atrevían a entrar salían temblando.
Nadie quería trabajar con ellos, mientras estuviesen juntos. No había desacuerdos en muchas cosas, pero por alguna razón, todo parecía dañarse, cuando tocaba dar una opinión.
En el tablero profesional, eran una máquina impecable. Sarah era la ejecutora precisa, desmantelando la burocracia con su precisión perfecta, mientras que Gabriel era el visionario, el estratega que veía tres movimientos por delante. Sus mentes encajaban de una manera aterradora y poco usual.
—Necesitamos renegociar las cláusulas d