6- La Rendición del Deseo.
Sarah pasó la noche del viernes empacando. La maleta de mano estaba llena de trajes de baño de cortes sofisticados y lencería que gritaba peligro. Ropa diseñada para el paraíso, pero con un propósito doble. Iba a dañarle la mente a Gabriel, para que sintiera una cuarta parte de lo que a ella le pasaba.
Se detuvo frente al espejo, observando su reflejo con una mirada crítica. El cansancio de la semana de tensión no se notaba, pero aunque al inicio lo tuviese, ahora era reemplazado por una nerviosa anticipación al viaje y a lo desconocido.
Sacó el cuaderno de Gabriel de su bolso. Lo abrió en la última página, releyendo la frase:
"La quiero siempre." Eso le dio un escalofrío por todo el cuerpo.
—Quieres que me rinda, Gabriel... —susurró a su reflejo—. Quieres que admita que el deseo puede más que mi control, pero no lo voy a permitir. Involucrarse de la manera en la que lo quieres hacer... no quiero volver a caer en la locura que pasó Alejandro y Sofía.
Pero ella ya había formulado su p