35- La Rendención del Deseo.
La idea para que Gael visitara a Gabriel tardó dos días en llegar, ya que el doctor Robles era cauteloso con la exposición emocional. Sarah y Sofía utilizaron ese tiempo para preparar al niño. Gael, un pequeño de tres años con el físico de su padre y personalidad revuelta y la energía de un motor en marcha, quería ver a su papá con la simple y dolorosa franqueza de un niño.
—Papá está luchando contra unos bichos malos en su cabeza, mi amor —le había explicado Sarah, simplificando la amnesia a un nivel que pudiera entender—. Él te quiere muchísimo, pero puede que hoy no te recuerde tan bien como siempre.
Gael había fruncido el ceño, sujetando un dibujo de un dinosaurio que le había hecho a Gabriel, habló.
—Pero yo sí lo recuerdo. Es mi mejor amigo, aunque no se lo he dicho.
El corazón de Sarah latió fuertemente en ese momento, ante esa revelación.
La hora de la visita llegó por la tarde. Gabriel estaba sentado en su cama, ya con la capacidad de inclinarse y usar su brazo izquierdo con