13. Magnate Noruego.
A la mañana siguiente, la luz del sol sobre la nieve era tan blanca que resultaba cegadora. Marina se despertó antes que Lars, algo poco común. Se quedó observándolo un rato. El hombre que parecía una montaña de calma y fuerza, dormía con una expresión relajada que solo ella conocía ahora.
Se levantó con cuidado, sintiendo su cuerpo diferente. Ya no se sentía pesado ni enfermo; se sentía despierto. Se puso una de las camisas de franela de Lars, que le quedaba enorme, y bajó a la cocina. Mientra