13. Magnate Noruego.
A la mañana siguiente, la luz del sol sobre la nieve era tan blanca que resultaba cegadora. Marina se despertó antes que Lars, algo poco común. Se quedó observándolo un rato. El hombre que parecía una montaña de calma y fuerza, dormía con una expresión relajada que solo ella conocía ahora.
Se levantó con cuidado, sintiendo su cuerpo diferente. Ya no se sentía pesado ni enfermo; se sentía despierto. Se puso una de las camisas de franela de Lars, que le quedaba enorme, y bajó a la cocina. Mientras esperaba que el café se filtrara, encendió su teléfono.
Recordó un momento lo que había pasado en la noche, y una sonrisa se le dibujó en su rostro. Era la mejor experiencia de su vida.
La publicación de anoche había explotado. Miles de mensajes, teorías y peticiones de entrevistas inundaban sus redes. Pero entre todo el ruido, había tres mensajes que le llamaron la atención:
De Sarah.
"Mi niña, el proceso de divorcio ha comenzado oficialmente. Gabriel está intentando localizarte a través de m