12- La Rendición del Deseo.
El resto del día transcurrió en una vorágine de trabajo y tensión sexual. Sarah y Gabriel mantuvieron su pacto implícito. Profesionalismo absoluto en la sala de juntas, o en la mesa de la cocina, y total abandono en la cama. Era un equilibrio insostenible, pero funcionaba, impulsando el Proyecto Centinela a una velocidad vertiginosa.
El sol de la tarde se filtraba por las cortinas cuando el celular de Sarah vibró. Era un número desconocido.
—Dime.
—¡Sarah! Soy yo, Lucas. Escúchame, no puedo hab