Elizabeth
Los días siguientes pasaron lentos, arrastrados. Elizabeth pasaba la mayor parte del tiempo en la habitación de invitados, descansando, leyendo un libro o pasajes de la Biblia o simplemente observando el jardín por la ventana.
Alice siempre era atenta y también buena conversadora; las dos hablaban de cosas triviales como el clima, jardinería y cocina.
Su tobillo ya no dolía tanto y podía caminar casi con normalidad, pero seguía allí, sintiéndose una extranjera en aquella casa que, técnicamente, era suya.
John salía temprano cada mañana para trabajar y regresaba para la cena. Primero pasaba a visitarla rápidamente y, después de cenar, se dirigía a su despacho, donde se quedaba hasta tarde. Siempre estaba al teléfono tratando asuntos de negocios.
Durante el período de recuperación de Elizabeth, John casi no salía por las noches. A veces, cuando subía más temprano a su habitación, primero pasaba por la puerta de la habitación de Elizabeth, pero no entraba; desde el umbral le des