Capítulo 31
Elizabeth buscó refugio en el inmenso jardín. Luchaba por mantenerse firme y no llorar. Ya había llorado demasiado esa noche.

Necesitaba alejarse lo más posible de la escena de John con esa mujer, de las miradas de desprecio de su familia y de los comentarios maliciosos que percibía resonando por el salón.

Cerró los ojos y, en silencio, rezó una oración. Le pidió a Dios que la liberara de ese tormento.

—¡Lizzie!

Una voz masculina la llamó. Le extrañó que la llamaran así, solo sus amigos más cerc
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