Oliver volvió a Elizabeth y continuó.
—John es mi nieto, pero también es un Walker. Y los Walker somos muy orgullosos. Eso nos hace fuertes, pero también tontos.
El anciano extendió su mano arrugada y tomó una de las manos de Elizabeth, cubriéndola con la suya.
—John es un buen hombre, a veces es tonto, muy tonto. Pero es intenso en todo. La forma en que se entrega a la ira y la rabia no se compara con la forma en que ama.
Ella sintió un nudo en el corazón. ¿Sería posible...?
Oliver le dio unas