En el vestíbulo del hotel, Bruce esperaba al jefe preocupado e inquieto, mirando el reloj de vez en cuando, sin saber dónde estaba John.
En cuanto vio acercarse el coche del jefe, se levantó preocupado y salió a su encuentro tan pronto como el coche aparcó. A pesar de su preocupación, adoptó una postura de asistente serio y comedido.
La puerta se abrió y John bajó. Pero no era el mismo hombre de antes, al contrario, el semblante afligido y las ojeras habían desaparecido, en su lugar Bruce vio e