Elizabeth
A la mañana siguiente, Elizabeth se despertó temprano. El sol apenas había salido por el horizonte, tiñendo el cielo de suaves tonos entre lila y dorado.
Después de una ducha rápida, eligió un vestido floral de tela ligera, con un estampado pequeño en tonos azules y blancos. Se recogió el pelo en una delicada coleta, atada con una cinta blanca, y, como de costumbre, se colocó con cuidado el sombrero, su accesorio favorito, casi un sello distintivo de su personalidad discreta, pero ele