Elizabeth
Elizabeth caminaba sin prisa, con esa serenidad que siempre había tenido, pareciendo completamente ajena al hecho de que, en ese momento, era observada por ojos atentos, cámaras y agentes estratégicamente posicionados en los alrededores... y por John.
Sus pasos eran firmes, decididos, pero suaves. Se dirigía hacia la calle principal, donde, a pocas cuadras de allí, estaba el restaurante, su nuevo proyecto de vida.
En el monitor, John la seguía como si el mundo entero hubiera desaparecido. Cada paso, cada gesto suyo era como una puñalada en el pecho, mezclada con una fascinación que nunca antes había experimentado. Sus ojos estaban fijos, sin parpadear.
Elizabeth giró en la calle del restaurante. Redujo el paso, analizó la fachada y luego entró.
—Lo seguiré todo desde mi habitación —dijo John.
En cuanto salió, John se dirigió a su habitación, encendió el ordenador y siguió todo lo que estaba sucediendo.
Elizabeth estaba trazando su propio camino, parecía decidida a empezar un