El ambiente era íntimo: pocas mesas, velas sobre manteles de lino, un leve murmullo de conversaciones y el tintinear distante de cubiertos. La mayoría de los clientes había reservado con meses de antelación, pero para John, aquel espacio estaba siempre disponible.
No tardó en regresar el camarero, colocando la copa frente a él. John la tomó, girando el líquido oscuro, observando cómo reflejaba la luz de las velas antes de dar el primer sorbo. El vino bajó suave, pero ardió ligeramente, calentánd