—¿Trajiste lo que te pedí? —preguntó John con voz firme.
—Sí, señor. —Bruce abrió el maletín de cuero y sacó una caja que contenía un teléfono móvil nuevo y una tarjeta de crédito.
John miró el aparato y la tarjeta con aire autoritario y le indicó que se los entregara a Elizabeth
—A partir de ahora, usarás este móvil. Ya contiene todos los contactos que necesitas, nadie más. No te preocupes, tus archivos multimedia se han conservado. Y, como esposa mía, te doy una tarjeta de crédito sin límite.