Marcus siguió su mirada y abrió los ojos, sorprendido. Al otro lado de la calle, una mujer elegante caminaba tranquilamente, vestida con un vestido blanco con pequeñas flores azules que se ajustaba delicadamente a su cintura, y un sombrero a juego que le daba un toque clásico a su estilo. En los brazos llevaba un pequeño ramo de flores, abrazándolo contra el pecho como si fuera un tesoro. Sus pasos eran serenos, firmes y graciosos, como si danzara con cada movimiento.
Marcus intercambió una mir