Luciano despertó mucho antes que todos, ya se sentía mejor y la cereza en el pastel, era la mujer que dormía tranquilamente a su lado.
Al observar cómo Amelia dormía plácidamente aferrada a su brazo, el hombre se sintió tranquilo, aunque esa calma le duró poco, pues siendo honesto, nunca podría estar tranquilo, menos sabiendo que Amelia cualquier día podría comenzar a recuperar sus recuerdos.
Todo lo que estaba ocurriendo, sinceramente, nunca fue parte del plan, el simplemente había actuado pe