Luciano despertó mucho antes que todos, ya se sentía mejor y la cereza en el pastel, era la mujer que dormía tranquilamente a su lado.
Al observar cómo Amelia dormía plácidamente aferrada a su brazo, el hombre se sintió tranquilo, aunque esa calma le duró poco, pues siendo honesto, nunca podría estar tranquilo, menos sabiendo que Amelia cualquier día podría comenzar a recuperar sus recuerdos.
Todo lo que estaba ocurriendo, sinceramente, nunca fue parte del plan, el simplemente había actuado pensando en lo mejor para su hija. Las cosas se habían complicado, pues esta mujer se estaba metiendo en lo más profundo de su ser y eso, eso le incomodaba.
Luciano ya no podía imaginar una vida sin Amelia, simplemente no concebía esa casa sin ella, por eso la pregunta que parecía en el aire era, ¿Qué iba a suceder cuando ella recuperara sus recuerdos?
Aquella cuestión no lo dejaba cerrar los ojos tranquilamente; aquella pregunta con una respuesta evidente le causaba miedo, sentía un extraño mie