Luciano y Teresa se despiertan ante aquel grito lleno de dolor. El hombre siente que todo se mueve, no está seguro de lo que escuchó, cree que todo puede ser parte de su borrachera, pero nota algo extraño.
Amelia, la mujer que duerme a su lado y lo acompaña por las noches, no está. Se incorpora de golpe y no la ve por ningún lugar, ahí es cuando logra escuchar el llanto desesperado de aquella mujer, el cual proviene desde afuera.
Rápidamente se levanta y ve a Amelia en el césped junto a Teresa,