Luciano por un momento se quedó pasmado, no sabía qué decir ante tales acusaciones, no sabía en qué momento todo esto, se había salido de control.
- No sé de qué me estás hablando, solo salí por un trago… Está bien, debo admitirlo, no, no me sentía nada bien… Amelia, no es fácil para mí ir a verla, ¡ELLA ERA EL AMOR DE MI VIDA! -dijo el hombre dejando salir lo que de verdad pensaba.
Amelia solo lo miró y sintió el dolor en aquellas palabras, pero nada justificaba su manera de actuar.
- La vida misma me la arranco cuando todo estaba bien… Teníamos planes, teníamos sueños, teníamos una vida… ¡Dios! Si tan solo Almendra no hubiese llegado… Ella estaría viva y… Tú y yo jamás nos habríamos conocido… -finalmente dijo Luciano lo que nunca había querido reconocer.
Amelia lo miró y de pronto, sintió un enorme pinchazo en el corazón, era claro que no hablaba sin razón, estaba diciendo lo que nunca se había atrevido a decir.
- ¿Acaso no crees que es duro para mí? ¿Cómo crees que me siento? Si nun