Tras una larga charla, Amelia y Almendra se despidieron de Tere, mientras veían cómo Julio subía el equipaje de los 3 a la camioneta, Luciano por su parte, seguía en su despacho dando las últimas instrucciones a Tadeo, pues el joven se quedaría al mando mientras su jefe tomaba 15 días de vacaciones.
- ¿Todo ha quedado claro, Tadeo?
- ¡Sí, jefe! Créame, si tengo algún contratiempo, lo buscaré… -dijo el joven nervioso.
- Procura no hacerlo, pero si tu error me cuesta miles, sabrás lo que es deberme… -dijo Luciano con voz intimidante.
Luciano no lo decía, pero sabía que podía confiar en ese jovencito, quien desde que lo contrató, algo le decía que mucho de lo que él era, se veía reflejado en ese chico y no se equivocaba, sabía que dejar el negocio de México en sus manos, era algo que podía hacer con ojos cerrados.
- S… Sí, señor, pierda cuidado… Vaya y disfrute de su familia, señor…
- ¡Gracias! -dijo Luciano finalmente caminando hacia la puerta.
Luciano había decidido que viajarían la mañ