Luego de varios días, la fecha finalmente había llegado, Luciano, Almendra y Amelia se alistaban para ir a la boda del tío Pietro y la tía Celeste.
Almendra no paraba de dar brincos de emoción, por fin, luego de casi un año, vería a sus abuelos y familia reunida, moría de ganas por contarles a todos que tenía una mamá que la amaba y la cuidaba mucho.
Luciano le había dicho que esta era una fecha importante para sus tíos, por lo que la noticia debía decirse muy tranquilamente para no causar revuelo, pero la niña no entendía muy bien esas palabras, pues para ella, el decir que Amelia era su mamá era algo que no podía esperar.
En el caso de Amelia, estaba hecha un mar de nervios, ella hubiese preferido quedarse en casa. Si bien las cosas entre ella y Luciano de a poco iban cambiando, no dejaba de ser un engaño o ya no estaba bien segura de qué era lo que eran, pues compartían momentos íntimos, pero su matrimonio había sido solo un contrato.
- Tere, ¿Por qué no nos acompañas? Me sentiría m