Luego de la ceremonia, todos los ahí presentes felicitaron a la pareja que hoy había unido su vida de aquí hasta que la vida misma les diera oportunidad.
—Finalmente lo hiciste, te felicito… —dijo Antonio abrazando fuertemente a su hijo.
—Sí, y esta vez no tuviste que obligarme.
—Pues si te tardabas un año más, lo iba a hacer.
—No será necesario, recuerda que en poco tiempo cumpliré treinta y ya soy un hombre grande.
—Sí, claro, hombre grande. Aún pienso que eres el escuincle inmaduro que l