Amelia solo movió la cabeza en negación; ambos se arreglaron lo mejor que pudieron. Luego él la tomó de la mano y trató de mantener la calma; no quería que los demás se dieran cuenta de que ambos habían estado haciendo algo no propio para niños mientras estuvieron desaparecidos algunos minutos.
Al subir las escalinatas, todos lo miraron; nadie dijo una sola palabra, solo algunos imaginaron qué sucedía, pero no emitieron algún comentario, fingieron no haberse dado cuenta de nada y los felicitaro