Tras aquellas palabras, Ángela caminó hacia su lugar; de lejos observó al imponente hombre que ya la esperaba con una hermosa sonrisa adornándole el rostro y su bebé en brazos.
Almendra tomó el cojín con los anillos, se puso delante de su madre y comenzó a caminar tal como lo había estado ensayando desde la videollamada con Ángela.
Amelia, por su lado, tomó firmemente la mano de Vanesa y comenzó a caminar al mismo paso; ambas se sujetaban fuertemente. Tal como lo había dicho Ángela, ella no v