El mundo de Luciano se detuvo por unos instantes; algo dentro de él sonó alarmante.
—No. —Respondió inmediatamente.
—No es una opción, no te estoy pidiendo tu opinión.
Luciano negó y esta vez fue más fuerte.
—No tienes idea de lo que estás diciendo.
—La tengo, claro que la tengo, ¿cuándo me has visto titubear en las decisiones que tomo? ¿Crees que si fuera así estaría dónde estoy? ¿Crees siquiera que seguiría con vida?
—Esto no es un negocio, esto… Todo esto es mucho más grande que eso.
—