Tras aquella llamada, Antonio permaneció al lado de Ángela; no podía negar que se sentía miserable.
Él, en todo el tiempo que habían estado juntos, jamás le había fallado de esta manera; a su mente llegó la idea de que no podía seguir con lo que su padre le había impuesto.
Su vida no era esa; había hecho lo que podía, pero de ninguna manera continuaría por ese camino, no cuando la vida le estaba dando una oportunidad que antes no.
Antonio Moretti había aceptado una familia numerosa; no podía