- No… No Amelia, tú no puedes librarte de mí así de fácil, yo te amo, ¿acaso no te has dado cuenta? ¡Te amo, cariño! ¡Te amo! -decía el hombre posando su cuerpo sobre el de Amelia, el cual se encontraba inerte.
Amelia se giró y lo observó fijamente, por un momento en sus ojos buscó al hombre del que hace años se había enamorado, pero nada, no vio nada, el hombre que ahora estaba sobre ella le causaba miedo, le daba terror imaginar lo que podría ser capaz de hacerle si ella no hacía nada en ese