Luciano estaba en el hospital a la espera de que su hija terminara el tratamiento y la transfusión de sangre, puesto que, a falta de Amelia, el hombre había tenido que disponer de su tiempo para cuidar de su hija, ya que, de lo contrario, la pequeña se rehusaba por completo a seguir el proceso.
Almendra creía que Amelia había desaparecido, Luciano no había tenido corazón para decirle que Amelia estaba en el hospital gravemente lastimada, él mismo no podía perdonarse un descuido tan estúpido como