Luciano estaba en el hospital a la espera de que su hija terminara el tratamiento y la transfusión de sangre, puesto que, a falta de Amelia, el hombre había tenido que disponer de su tiempo para cuidar de su hija, ya que, de lo contrario, la pequeña se rehusaba por completo a seguir el proceso.
Almendra creía que Amelia había desaparecido, Luciano no había tenido corazón para decirle que Amelia estaba en el hospital gravemente lastimada, él mismo no podía perdonarse un descuido tan estúpido como el que él había provocado.
Mientras esperaba a que su hija saliera, había ido a ver a Amelia, topándose con la noticia de que ella acababa de despertar y, al parecer, no recordaba nada de lo que le había sucedido.
- ¿Señor D’Angelo?
- Flores… -dijo Luciano mientras miraba por la ventana. - ¿Qué me tienes?
- Malas noticias, al parecer, tras buscar por varios días, mis agentes me han comentado que Edgar Salinas salió del país, al parecer, la familia movió todo para que él no enfrentara los cargos