Luciano llegó al lugar adonde llevarían a Barbara y Edgar, como era de esperarse, el hombre había llegado mucho antes que ellos. Lo cual, le dio oportunidad de admirar la ciudad desde ese punto, mientras lo hacía, fumó varios cigarrillos, los cuales, le ayudaban a calmar un poco su ansiedad.
Odiaba hacer ese tipo de cosas, pues sentía que traicionaba varias promesas que había hecho en el pasado, pero, estaba más que claro que, si no hacía lo que ya tenía en mente, aquella mujer en algún momento,