Barbara festejaba por dentro, pues sabía que este hombre era tan parecido a ella que, en cualquier momento regresaría con ella, definitivamente, hoy era ese día.
Ella se estaba dejando llevar por aquel apasionado beso, le encantaba sentir como la lengua de Luciano danzaba al mismo compás que la suya. Todo aquello mientras que una de sus manos apretaba y tocaba los lugares correctos de su cuerpo, el cual solo estaba cubierto por un ligero camisón.
Aquí, lo único que la incomodaba era saber que