Tras la aceptación de Vania, Luciano se levantó, acarició el pequeño rostro de su sobrina, le dio un beso en la frente, luego sacó su móvil y llamó al hombre que lo ayudaría con todo aquel penoso asunto.
- Jordi De Luca, necesito que prepares dos demandas contra Paolo Legrand. -dijo Luciano sin voltear a ver a la joven Vania.
Ella, al escuchar aquello, se quedó helada; no esperaba que el propio hermano de Paolo fuese a demandarlo. La pregunta que sobrevolaba su mente era: ¿por qué? Ella simple