Tras la aceptación de Vania, Luciano se levantó, acarició el pequeño rostro de su sobrina, le dio un beso en la frente, luego sacó su móvil y llamó al hombre que lo ayudaría con todo aquel penoso asunto.
- Jordi De Luca, necesito que prepares dos demandas contra Paolo Legrand. -dijo Luciano sin voltear a ver a la joven Vania.
Ella, al escuchar aquello, se quedó helada; no esperaba que el propio hermano de Paolo fuese a demandarlo. La pregunta que sobrevolaba su mente era: ¿por qué? Ella simplemente no podía entender la mente del hombre que estaba ahí. ¿Cuáles eran los motivos? Definitivamente los desconocía, pero Luciano sí sabía muy bien por qué hacía aquello.
- Estoy cerca de Florencia, no puedo ir a verte en persona, pero, viendo que has cometido el enorme error de dejar que mi idiota hermano haga uso de mis propiedades y dinero, me debes algo y espero que seas lo bastante brillante como para hacer lo que te pido.
Vania no podía escuchar lo que decía la otra persona al otro lado