- Tadeo, ¿puedes ir por un café?
- Señor, pero tiene el estómago vacío, le va a hacer daño el café, ¿quiere que le traiga algo más? -dijo el joven sin percatarse de que Luciano buscaba la manera de quedarse a solas con la joven.
- ¡Cómprame algo de comer, entonces! -dijo Luciano, lanzándole una mirada asesina y revisa si ya tienen avances en lo que te solicité.
- ¡Sí, señor! -dijo Tadeo saliendo de la habitación.
Tras aquello, Luciano jaló una silla que había en el lugar y tomó asiento a un lado