Tras tres semanas en una de las bellas playas de Italia, Paolo regresó a Francia. Era evidente que su padre había cancelado toda ayuda monetaria, por lo que sin más se dirige a la mansión Boucher.
Aquel sitio siempre está de fiesta, Louis se alegra de verlo, pues en su mente, su mejor amigo ha pasado por varios eventos traumáticos y necesitaba un merecido descanso.
- Legrand, ¿Cómo estás? ¿Ya mejor? -preguntó Louis, entregándole un trago.
- ¡Ya! ¡Mira! -dijo mostrándole el brazo sin inmovilizar.
- ¡Perfecto! ¡Ya tengo lo que me encargaste! -dijo Louis, el rostro lleno de emoción.
- ¿Qué tienes? -dijo Paolo estirando la mano para agarrar el folder que su amigo le entregaba.
- La vida, obra y gracia de Vania Dubont y su familia.
- Dime que tienes algo que podamos usar…
- Hmm… Vas a disfrutar cada renglón de la investigación, es delicioso, puedes agarrarte de lo que sea. -dijo Louis burlonamente.
- ¿De verdad? -dijo Paolo algo incrédulo mientras enarcaba una ceja.
- Lé