Pierre observo con atención a su hijo y tras un par de minutos dijo:
- Paolo, debes ganarte el derecho a estar en este lugar, ¿Qué te hace pensar que así como así te permitiré regresar? Ya no eres un niño, si quieres lo que hay aquí, primero deberás demostrarme que eres alguien digno de confiar.
- Entiendo… -dijo Paolo maldiciendo por dentro.
- Ahora bien, espero que traigas otra muda aparte de la ropa deportiva. Te doy 10 minutos, voy a darme un baño y luego de eso iremos a la oficina, si yo fuera tú, me apresuraría. -dijo Pierre en un tono que nunca había usado con su hijo.
- ¿Puedo usar mi habitación para darme un baño?
- Solo por hoy… -dijo Pierre con seriedad.
Paolo no dijo más y salió de aquella alcoba, quiso aprovechar esos 10 minutos para buscar a Vania, pero, teniendo en cuenta el lugar donde estaba, sabía perfecto que sería muy arriesgado encararla ahí o al menos dentro de aquella casa.
El joven llevaba 5 años de convivencia con Pierre, sabía que era un hombre íntegro, pero n