- ¿Edgar? -se escuchó una voz femenina al otro lado de la línea.
- ¿Barbara? ¿Cómo pudiste dar en donde estoy? -dijo Edgar sorprendido.
- No fue muy complicado, ya sabes, a tu abuelo se le olvida de vez en cuando con quién habla, pero no te hablo para una charla casual, necesito que regreses a México y lo necesito ¡YA! -dijo Barbara como si se tratase de una orden.
- ¿Qué sucede? -dijo Edgar, intrigado ante el hecho de que Barbara lo buscase.
- Necesitamos unir fuerzas, tú quieres a tu mujer de regreso, ¿No? Yo quiero que te la lleves… No me importa a dónde m****a te la lleves, yo te puedo ayudar y tú me ayudarás… Si somos listos, sé que tu presencia aquí podrá causar varios estragos.
- ¿Por qué te ayudaría? Tú quisiste trabajar por tu cuenta y no te importó sacarme del país… -dijo Edgar molesto, recordando el día en que ella fue con el abuelo y le sugirió enviarlo a Colombia.
- Edgar… Te voy a decir lo que ha pasado desde que no estás; por esto debes regresar. Si tú vuelves, honestame