- ¿Edgar? -se escuchó una voz femenina al otro lado de la línea.
- ¿Barbara? ¿Cómo pudiste dar en donde estoy? -dijo Edgar sorprendido.
- No fue muy complicado, ya sabes, a tu abuelo se le olvida de vez en cuando con quién habla, pero no te hablo para una charla casual, necesito que regreses a México y lo necesito ¡YA! -dijo Barbara como si se tratase de una orden.
- ¿Qué sucede? -dijo Edgar, intrigado ante el hecho de que Barbara lo buscase.
- Necesitamos unir fuerzas, tú quieres a tu mujer de