Paolo se sintió un poco más tranquilo al ver que su mejor amigo, le compartía los datos de una clínica en la que le podían ayudar con aquel “problemita”.
Al llegar a la universidad, sin demora se dirigió al aula donde tenía la primera clase, la cual, para su gran fortuna, era la única materia que compartía con aquella gorda horrorosa que no salía de su mente.
A media clase, Vania se sorprendió al ver un mensaje de texto en su móvil, en ningún momento se puso a pensar en quién se lo habría enviad