Paolo sentía un gran dolor en el cuerpo, el cual lo hizo abrir los ojos, al hacerlo, se percató de que estaba en el hospital. Trato de moverse, pero, rápidamente, se dio cuenta de que tenía el brazo inmovilizado y no se podía mover con facilidad.
- Por fin despiertas… -se escuchó la voz de Massimo.
- Padre… -dijo Paolo sin entender que lo que sucedía.
- No trates de moverte, el doctor dijo que no te ocurrió nada grave, salvo un esguince en el tendón del brazo derecho, el cual supongo usas para conducir. -dijo Massimo tratando de sonar tranquilo.
- ¿Qué… ¿Qué me sucedió? -preguntó Paolo sin entender muy bien la situación.
- ¡Eso mismo era lo que te iba a preguntar, Paolo! ¿Qué demonios te sucedió? Mira que estoy parado aquí y, no encuentro una buena explicación, ¿En qué maldito momento te convertiste en un idiota? ¿En qué estabas pensando, Paolo?
Quisiera culpar a tu padre, pero no, esto es obra y gracia tuya, sé que apenas estás despertando, pero… ¿Cuándo demonios pensabas decirnos que