—Como no me traigas nada de información, mañana sacaré a patadas a tu papá de la armada.
—Y como tú te atrevas a faltarle el respeto a mi papá, no dudes en que encontrarás tus neumáticos quemados por el resto de tu vida. —Exprese, sin dejarme intimidar mientras sacaba mi celular.
—Que carácter. —Soltó un bufido. —Igual al dé tu padre, que buen puñetazo me dio.
—Y yo lo cure, deja de quejarte. —Me acerque a el hasta quedar sentada a su lado, mostrándole el teléfono. —¿Alguna otra queja?