—¡Papá! ¡Llegué! —Grite apenas llegué a mi hogar, mirando a mi alrededor en busca de mi papá.
Y no se por que me sorprendí cuando lo vi montando en una silla, cambiando el bombillo.
—¡Hola corazón! ¡Estaba descansando pero me di de cuenta que tenías un armario de la habitación flojo y lo arregle, después arregle los bombillos, tu lavadora que no servía...!
—Gracias papá. —le agradecí con una sonrisa. —Mañana no podrás ir a trabajar, solicite que te den el día para poder salir a comprarte