Dulce, dulce hogar-... Oh no, es el archivero.
Es fácil confundirme, disculpa.
Todo seguía igual, lleno de un olor repugnante a moho en hojas húmedas y con las ratas caminando por dónde les venga en gana. Sentía tanto asco que podría salir de ahí ahora mismo y no regresar nunca más. Pero ya había dado el primer paso y no podía echarme atrás.
Así que con algo de esfuerzo moví solo un poco la estantería, lo suficiente como para lograr entrar atrás de ella y poder presionar el botón del elevado