MILA
Después de la cena, regresamos a la suite, de la mano, el silencio entre nosotros no es incómodo: está lleno de promesas, deseo y calor. La puerta se cierra detrás de nosotros, y el mundo exterior desaparece completamente.
— Quédate ahí... murmura Nolan, deslizando sus brazos alrededor de mí y acercándome a su pecho.
Siento sus manos recorrer suavemente mi espalda, atrayéndome un poco más hacia él. Dejo que mis dedos jueguen con los suyos, cada movimiento reforzando este vínculo frágil per