Capítulo 33 — El palacio escondido
La ambulancia se desvió de las luces de la ciudad y se internó en caminos desconocidos, donde la oscuridad se hacía más espesa. Anastasia y Vera dormían profundamente, bajo el efecto de los medicamentos y desafortunadamente no se enteraron de la llegada, ni de la escolta armada que rodeaba los vehículos como una sombra protectora.
Cuando los motores callaron, solo el rumor de los grillos rompía la calma. Dimitri descendió primero de la ambulancia y dio órdenes